¿Sientes que no avanzas? Quizás estás echando raíces

July 17, 2019

A todas nos ha pasado. Tener un período en que sentimos que no avanzamos tanto o que quizás las compañeras van más rápido y uno como que "no da la talla". Pero recuerda que todas tenemos tiempos y procesos diferentes. Nuestros cuerpos son distintos y nuestras vivencias también lo son. Lo importante no es ir al ritmo de la compañera, si no a tu propio ritmo para que la danza sume a tu vida y no se transforme en puro estrés. 

 

A veces algunos pasos te saldrán casi sin esfuerzo y otros te tomarán mucho más tiempo del que querías. Crecer y desafiarse no es cómodo, implica darte cuenta de cosas que podrías tener, pero aún no lo consigues. Y si hablamos del "despertar de tu bailarina interna", eso puede tomar varios años. Pero todo esto es parte del proceso, de tu proceso. Si continúas bailando, crees en ti misma y aceptas que no siempre todo será fácil, bonito y lleno de adrenalina (practicar repeticiones de un mismo paso también está lejos de mi lista de cosas entretenidas para hacer), avanzarás, crecerás y te acercarás cada día más a la bailarina que quieres ser. A tu mejor versión. 

 

¿Te cuento un secreto? Tu cuerpo también tiene memoria. Esto significa que cuando repites un paso, incluso si no estás motivada o no estás poniéndole tanta atención, tu cuerpo lo irá aprendiendo y en algún punto el paso te saldrá "prácticamente solo".  Esto puede hacer una enorme diferencia para esos momentos de "bajón", si pasas los baches bailando, aunque sólo sea haciendo repeticiones, mejorarás, pero si esperas a sentirte súper bien para retomar, el tiempo sin bailar y tu mente recordándote que perdiste el ritmo, te pasarán la cuenta. Así que baila, baila cuando estés en tu mejor momento, pero también en los días grises.

 

Existe una historia sobre el bambú japonés que aborda lo relativo que puede ser el tiempo de crecimiento. Cuando tu plantas las semillas de bambú, por más que le entregues todos tus cuidados, la planta no asoma. Sólo después de siete años de cuidados, el bambú aparece y entonces puede crecer de forma majestuosa más de 30 metros en sólo seis semanas. Lo que ocurre en los primeros siete años es que la semilla se está preparando, echando raíces y fortaleciéndose a su propio ritmo. Tú no puedes apurar ese ritmo porque otras plantas crezcan más rápido, así como tú no puedes apurar tu crecimiento de bailarina porque otras personas tengan procesos diferentes. Eso sí, si dejas de regar el bambú en esos siete años, la planta muere.

 

Todas tenemos caminos distintos, procesos de crecimiento, momentos de logro y otros de esfuerzo. No estás sola. Todas hemos tenido períodos grises. Honra tus tiempos, cree en ti, baila bajo la tormenta. Levanta tu mirada y que la fe en ti misma te lleve a tu próximo destino. 

Con amor, 
Safi. 

 

 

 

 

 

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